Naturaleza y extensión del consumo de cannabis. Entre la normalización y la epidemia

 El objetivo principal de la investigación es dilucidar el estado de los consumos de cannabis en España. Esto comporta dar cuenta de dos factores estrechamente interrelacionados. El primero, explicar cómo el contexto sociocultural posibilita la actual naturaleza de los consumos de cannabis. El segundo, analizar las implicaciones simbólicas y discursivas tanto de los consumidores de drogas como de los expertos, con la finalidad de dar cuenta de la extensión de los consumos de cannabis en la España de 2017. El subtítulo ilustra la palpitación social de los consumos de cannabis. En un extremo, los consumidores que normalizan las propiedades de la planta. En el otro, los expertos que advierten de las amenazas para la salud pública, a modo de epidemia, que representan los consumos de cannabis. En el momento de diseñar la investigación situamos en un extremo a la normalización. Los resultados nos evidencian que el continuum es más largo de lo pensado inicialmente. El extremo más indulgente hacia el cannabis, debemos situar a lo que llamaremos la entronización del cannabis. La normalización en clave teórica (no desde los usos folk del término) avalúa los riegos y los daños de la sustancia con cierta pericia y sensatez, por eso es incorrecto situarla en un extremo

Observatori de Nous Consums de Drogues en l'Àmbit Juvenil

El observatorio de Nuevos Consumos de drogas en el ámbito juvenil es un programa de investigación que estudia la realidad de los consumos de drogas y las formas de ocio juvenil en Cataluña, de forma estable y regular desde 1998. El Observatorio es un «sistema de alerta rápida», sensible para detectar los cambios en los patrones de consumo de drogas y que también recoge el consumo de nuevas substancias en las fases emergentes, además de la estabilidad relativa de los consumos más estables y  conocidos. El Observatorio pretende detectar com más rapidez que otros dispositivos los problemas emergentes en el consumo de drogas, antes de que estos problemas adquieran una mayor magnitud. El Observatorio es una investigación inspirada fundamentalmente en el método etnográfico, aunque pueda utilizar otras técnicas. La información que obtiene para poder captar y aprehender el mundo de las drogas proviene de su equipo de campo, su sistema de redes de informantes (consumidores, profesionales en relación con jóvenes, y otros), un panel de informantes clave, y de los cuestionarios aplicados a jóven es en los contextos de fiesta. El equipo de investigación y las herramientas utilizadas son dinámicos y se distribuyen estratégicamente por toda la geografía catalana. El Observatorio, con la complemetariedad de técnicas que utiliza, capta la realidad del consumo de drogas en los contextos juveniles y ofrece un informe anual de los cambios y regularidades observadas. Sirve como herramienta para planificar propuestas de reducción de daños desde la perspectiva de Salud Pública, tanto para las instituciones púbicas como para otras que intervienen en este campo.

Del tabú a la normalización. Familia, comunicación y prevención del consumo de drogas

En 2006, desde el Observatorio de Nuevos Consumos de Drogas en el Ámbito Juvenil empezamos a testimoniar indicios de cambio en la relación entre progenitores, hijos/as y drogas. Percibimos como algunos padres y madres presentaban actitudes más tolerantes hacia de terminados consumos, especialmente de cannabis. Detectamos, tímida pero incipientemente, familias que cultivaban marihuana, consumos de porros en las sobremesas familiares, y lo más simbólico de la cuestión: hablaban de las substancias sin tabú. Observamos una novedad histórica sin precedentes: padres y madres que entendían la realidad de las drogas sin alarmismos. Los resultados nos muestran la mutación de los estilos educativos y la modificación de los discursos hacia las substancias. La  actual relación entre familias y drogas emerge al trasluz de las profundas transformaciones sociales acaecidas en los últimos cincuenta años. Nuestro método de investigación nos obliga a dar cuenta de los diferentes fenómenos socioculturales que han afectado a la dupla familia y drogas.

Sistema de Información Continua sobre el Consumo de drogas entre los jóvenes en Castilla – La Mancha (SICCAM)

El Sistema de Información Continua sobre el Consumo de drogas entre los jóvenes en Castilla – La Mancha (SICCAM) nace de una propuesta  en mayo de 2005 y se mantuvo operativo hasta marzo de 2012.  El SICCAM, es un modelo ya implantado de recogida de información continua sobre consumos y jóvenes en sus contextos habituales de sociabilidad y fiesta que combina informaciones y datos de primera mano (cuantitativos y cualitativos), para un mejor conocimiento del fenómeno, que permita posteriormente dirigir actuaciones preventivas desde la perspectiva de la salud pública y de la reducción de daños. El SICCAM es un sistema de recogida de información complementario de los sistemas actuales y de otros que se puedan generar. El SICCAM no pretende ni debe sustituir a ninguno de los dispositivos existentes ni a otros que se puedan diseñar en el Observatorio Autonómico de Drogas y Toxicomanías. Con los antecedentes ya validados, el SICCAM debe considerarse abierto por dos razones: la primera, porque el propio sistema es, en parte, flexible para que pueda adaptarse a realidades cambiantes; la segunda, y más importante, porque no puede trasladarse mecánicamente a otro contexto sociocultural, Castilla – La Mancha. El SICCAM se interesa primariamente por las drogas legales e ilegales consumidas por los jóvenes de Castilla – La Mancha en sus contextos de consumo y por las consecuencias que se derivan de dichos consumos. No obstante, en su acercamiento se considera que las drogas suelen combinarse y que los consumos se interrelacionan y que, desde un punto de vista metodológico, no conviene limitar el campo de observación segmentando artificialmente comportamientos y prácticas que en la vida real están claramente interrelacionados.

Factores de riesgo en el consumo de alcohol y cannabis en menores en situación de vulnerabilidad.

Los menores en su proceso de construcción de la identidad pueden experimentar con las drogas como ritual de paso hacia la juventud. Este contacto con las drogas, puede ser experimental y no representar mayores problemas, pero también puede significar el inicio de una carrera problemática. Diferentes estudios muestran como son los jóvenes con menores recursos psicosociales los que presentan mayores riesgos de presentar problemas con las drogas. El azote de la crisis económica, el paro y la precariedad laboral representa un problema grave para amplias capas de la sociedad española, especialmente entre los menores y las poblaciones vulnerables. La adolescencia siempre se ha definido como una etapa vital convulsa pero en los últimos años observamos como la adolescencia se vuelve aún más complicada, especialmente entre los adolescentes vulnerables. En la actualidad encontramos ciertos perfiles de menores con una gran desmotivación para los estudios y una imposibilidad real de incorporar-se al mundo laboral. Tal situación es aún más acuciada entre los menores residentes en zonas de riesgo donde el paro hace estragos. Por tanto, la desmotivación y la falta de oportunidades se presentan como un riesgo entre aquellos menores que presentan mayor predisposición a los consumos. En la búsqueda de autoatención para aliviar los problemas existenciales las drogas pueden funcionar como bálsamo momentáneo donde los adolescentes invisibilizan y no perciben el riesgo.

Modelos familiares en la prevención de los consumos intensivos de alcohol en los menores de edad españoles.

En la investigación «Modelos familiares en la prevención de los consumos intensivos de alcohol en los menores de edad españoles», mediante la metodología cualitativa se ha ahondado en las posiciones de los padres y madres respecto el consumo de alcohol (y otras drogas) propio y el de sus hijos. Los padres entrevistados provienen de diferentes estratos sociales. Las diferentes opiniones vienen delimitadas en cierta medida por la propia experiencia respecto el alcohol y las otras drogas. Un elemento clave en la triada padres-hijos-alcohol es los cambios generacionales producidos en los últimos 30 años en la sociedad española. La relación que mantienen entre padres e hijos ha sufrido profundos cambios. Los padres plantean que hay un corte entre los valores sociales que intentan transmitir a sus hijos y los que manifiestan los grupos dominantes, así como con los que ellos recibieron en su juventud. En la actualidad los padres consideran que hay más tolerancia, y que la valoran como un avance, aunque hay algunas voces críticas que se quejan de que, por el contrario, pueda surgir una cierta intolerancia que manifiestan los adolescentes actuales ante temas como las relaciones homosexuales u otros temas frente a los que no existe un consenso general. Refiriéndose a la relación que ellos mantuvieron como adolescentes con sus padres, y la que ahora tienen sus hijos en relación a ellos, piensan que sus hijos tienen mucha más libertad que la que ellos tuvieron. Esta consideración es un eje central en todos sus discursos y se refiere principalmente a las actividades más lúdicas de sus hijos.

Normalización y percepción de riesgo en el consumo de cannabis y alcohol en menor de edad

En la actualidad, los adolescentes y jóvenes se relacionan con las drogas en el contexto de la normalización social de los consumos. La normalización es un proceso socio-histórico que ha propiciado el actual escenario de los consumos en el cual se relacionan la gran mayoría de adolescentes y jóvenes desvinculados de procesos adictivos y de la extrema exclusión social. La normalización es el resultado de múltiples factores, a destacar: la difusión la difusión de los consumos de drogas en la mayoría de contextos de ocio, la disminución de la alarma asociada a los consumos, el aumento de las prevalencias entre jóvenes de diferente estrato socio-económico, desvinculación de los consumos de las subculturas juveniles, disminución de los problemas severos, mayor aceptabilidad social y menor estigmatización de los consumidores. Todos estos elementos acaecidos en una sociedad cambiante dominada por el consumismo y la incertidumbre ha provocado el asentamiento cultural de las drogas fiscalizadas. A pesar de esto, entre los consumidores no todas las substancias gozan del mismo estado de normalización debido a los riesgos y los daños asociados a cada una de las substancias. El objetivo de la presente investigación es analizar como los adolescentes y jóvenes consumidores de alcohol y/o cannabis construyen y manejan los riesgos de estas dos substancias.

Beber para crecer. El consumo de alcohol entre los adolescentes

El consumo de alcohol entre los menores de edad despierta las alarmas de los adultos. Los adolescentes, a pesar de reconocer múltiples inconvenientes, utilizan el alcohol para potenciar la diversión e incluso desbarrar. Intervenir sobre el alcohol en menores es una tarea complicada porque la sociedad adulta ha banalizado durante décadas su uso. El botellón, es decir, beber con el grupo de iguales en espacios abiertos, representa la forma idiosincrática de ingerir alcohol por parte de los adolescentes. En 2013 publicamos el libro ¿Beber para crecer? una análisis discursivo de los adolescentes españoles. Desde entonces la situación ha cambiado más bien poco. Los adolescentes continúan bebiendo en grupo durante los fines de semana, y algunos de ellos lo hacen hasta emborracharse.

En la actualidad, el consumo de alcohol representa una de las principales amenazas en Salud Púlblica, y no solo por el uso desmedido de algunos adolescentes, sino por la banalización de su uso entre la población adulta. Mejorar las formas de prevención y afinar los discursos dirigidos a la población adolescente, deviene uno de los principales retos que tiene la sociedad española. Este libro mantiene vigentes sus propuestas.

Avaluació qualitativa del Pla d'Acción Sobre Drogues de Barcelona 2013-2016. Una avaluació centrada en els col·lectius.

Les accions d’intervenció en l’àmbit dels consums de drogues són inherentment complexes, com així ho demostra el PADB. Les línies d’acció del PADB mostren la multitud de col·lectius implicats, des de la ciutadania fins a professionals, passant per tot tipus de col·lectius diana. I també, les intervencions presenten diferent grau d’abast tant poblacional com territorial; algunes genèriques i inespecífiques, i d’altres focalitzades i concretes. En aquest marc de complexitat, a l’hora d’avaluar el PADB, si es volen obtenir resultats de qualitat, es requereixen de múltiples enfocaments metodològics, entre ells, la metodologia qualitativa. En el marc de l’avaluació del PADB, la metodologia qualitativa aportarà coneixements que permetran millorar els processos, l’eficàcia i la pertinença de les accions, en definitiva, possibilitarà l’optimització dels recursos i n’augmentarà la qualitat.

A grans trets, amb la finalitat de presentar la seva pertinença en l’avaluació del PADB, la metodologia qualitativa permet copsar el caràcter dinàmic i canviant del fenomen dels consums de drogues. Possibilita analitzar, en el marc sòcio-cultural en què es produeixen, les interaccions entre persones i col·lectius, copsant el valor simbòlic i ideològic de les seves accions. Mitjançant l’observació directa, o l’ús de la paraula, s’obtenen «dades» que mostren l’objecte d’avaluació en la seva complexitat. En el PABD la metodologia qualitativa aportarà coneixement sobre els aspectes que possibiliten o impedeixen l’èxit de les accions i sobre les necessitats dels col·lectius. En aquest sentit, els discursos dels col·lectius implicats és cabdal per conèixer la realitat del PADB. La riquesa de les seves opinions i punts de vista permetrà aprehendre en quin grau i en quin sentit s’han assolit «les mesures principals de línia estratègia», i quins han estat els dèficits i els encerts. L’avaluació qualitativa centrada en els col·lectius permetrà millorar la qualitat del futur PADB.

Proceso participativo para el diagnóstico de la Federación de Asociaciones Cannábicas de Madrid.

La necesidad de la participación de la sociedad civil, en general, y de las personas consumidoras de drogas, en particular, en el proceso de definición y aplicación de las políticas de drogas ha sido recogida por diversos documentos de la Unión Europea. El 15 de diciembre de 2004, el Parlamento Europeo aprobó una serie de recomendaciones hacia la futura política de drogas de la UE, conocidas como el «Informe Catania». Este informe recomienda «definir y reforzar de forma exponencial la participación e implicación de los drogodependientes y de los consumidores de sustancias ilícitas, de la sociedad civil, de las ONG, del voluntariado y de la opinión pública en la resolución de los problemas relacionados con la droga, en particular, mediante una mayor participación de las organizaciones que operan sobre el terreno en las actividades del Grupo Horizontal Droga». El informe también recomienda «crear una línea presupuestaria específica con miras a facilitar un proceso permanente de consulta de las organizaciones pertinentes de la sociedad civil y de expertos profesionales independientes sobre la incidencia de las políticas sobre la droga al nivel de los ciudadanos».

Por su parte, la Estrategia europea en materia de lucha contra la droga (2013-2020) señala entre sus prioridades, «fomentar y alentar la participación e implicación activas y significativas de la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales, los jóvenes, los consumidores de drogas y los clientes de los servicios relacionados con la droga, en la elaboración y aplicación de políticas de lucha contra la droga a escala nacional, de la UE e internacional».  Dicha recomendación es recogida en el Plan de Acción de la Unión Europea 2013-2020, incluyendo como objetivo «garantizar la participación de la sociedad civil en la política contra la droga», y añadiendo como indicador el «nivel de participación de la sociedad civil en el desarrollo y aplicación de la política de lucha contra la droga en los Estado Miembros y en la UE; teniendo en cuenta en particular la participación de los consumidores de droga, los clientes de los servicios relacionados con la droga y los jóvenes».