Mes: diciembre 2017

El proceso de categorización de las personas consumidoras de drogas. Análisis de los factores necesarios para ordenar a las personas que emplean cannabis[1]

En Ciencias sociales las categorías resultan de gran valor para ordenar, simplificar y comprender la realidad social. El dinamismo de los fenómenos sociales hace que las categorías sólo sean válidas hasta nuevo aviso. Su obsolescencia viene determinada por la velocidad de transformación de la realidad que pretenden ordenar. Celeridad que obliga a reformularlas constantemente. A pesar, de la continua redefinición, las categorías siempre son parciales porque difícilmente todas las expresiones de un determinado fenómeno encajan a la perfección en la categorización propuesta. Las categorizaciones perfectas son escasas, casi anecdóticas. La naturalidad con que describimos ciertos fenómenos y la falta de pensamiento crítico nos hacen percibir categorías nítidas e imperturbables. Si creemos estar delante de una categorización definitiva, lo más probable es que estemos ante un trampantojo sociocultural. La realidad siempre es más compleja de lo que acostumbramos a creer. Siempre se nos escapan infinidad de matices y particularidades que ponen en entredicho las categorías concebidas como perfectas. La temporalidad y la imperfección de las categorías sociales no impide que la inmensa mayoría de categorizaciones sean extremadamente útiles. Es más, casi es preferible emplear categorías anómalas que enfrentarse a una realidad social inconmensurable, aunque debemos invertir esfuerzos para construir categorías eficaces. Un ejemplo de categorización imperfecta pero sumamente funcional es la empleada para clasificar a los consumidores de drogas. Aunque encontraríamos matices, y tal vez alguna que otra etiqueta, la categorización clásica ordena el consumo en: experimental, ocasional, intensivo, problemático y adictivo. Los elementos clave para construirla son la frecuencia y la intensidad de los consumos, así como, las consecuencias negativas. Vislumbramos como de la multitud de variables implicadas en la relación entre contexto, sujeto y sustancia se toman únicamente tres para ordenar a millones de consumidores de drogas. Además esta categorización se emplea tanto para los consumidores de cocaína como …

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